miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Por qué?

Es un cuestionamiento que constantemente nos planteamos en la vida.

Comparto (?) en esta ocasión el motivo de mi circunstacial interrogante:

Cierta noche de 17 de enero asistí a uno de los mejores conciertos de mi vida, en los que afortunadamente, no sólo terminé viendo a una de las mejores bandas finlandesas y referentes del Cello Rock mundial, sino que también con un intercambio de número telefónico y el sabor de unos nuevos labios chocando con los míos...
Así empezó.

Luego de la acostumbrada retórica del cortejo, hubo acercamientos, más besos... en fin, sabemos perfectamente cómo continúa la trama, por lo que no hace falta adentrarnos en detalles.

¿Por qué remuevo el pasado? Para llegar a estos dos detalles que en un santiamén me llevaron del fuego de la pasión al de la furia y odio descontrolado: al principio parecía ser un amor de persona, pero resultó el más inmaduro de los hombres, al punto de dar por terminada la relación a través del Messenger (¿cómo pio por Messenger? KDGZDIOFGZSVDE). Y lo peor es que 3 meses después de la dura recuperación emocional, vuelve de lo más truhán a preguntarme algo muy incómodo, algo que le había confiado en plena intimidad (eso no se hace en serio).
Termina el último contacto vía SMS diciendo que "siempre le había quedado la duda".

Vuelvo al cuestionamiento: ¿POR QUÉ?
¿Cuál es la necesidad de importunar después de tanto tiempo, y a través del recurso más ruín y bajo?

No termina de producirme tanta cólera lo sucedido que sentí la necesidad de retomar el camino discursivo/divaguero para expresarlo.

Espero simplemente que ni mi a peor enemigo le suceda algo similar.

ENTER.
END.

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